25-11-2017
 
 
 
 
EL PRINCIPITO
LO ESENCIAL ES INVISIBLE A LOS OJOS
LE PETIT PRINCE
AUTOR ANTOINE DE SAINT-EXUPÉRY
DIRECCIÓN Y ADAPTACIÓN YASMÍN GENERAL
COREOGRAFÍAS MAURICIO CONCHA
PRODUCCIÓN GENERAL ALBERTO HELLWIG
TEATRO MAGIC
MMIX
Duración: 60 Minutos App. / Clasificación: 4° Básico a 8° Básico (*)
Magistral homenaje a la mayor obra de Saint-Exupéry (1900 - 1944), que llevada a escena, recrea los maravillosos encuentros del viejo aviador con el pequeño y mágico ser venido de las estrellas.

El Principito inspiró a una humanidad que creció entre guerras y hoy como un viejo faro sigue proyectando su esperanzadora luz, que guía a las nuevas generaciones.

El Principito, una vez más, nos insta a la gran aventura de buscar y encontrar el verdadero sentido de la vida, en los afectos y en la naturaleza de las cosas, en el cuidado y la entrega por los demás, en fin, en el poderoso vínculo del corazón.
 
(*) La CLASIFICACIÓN POR NIVEL EDUCATIVO, es sólo una sugerencia referencial y no ejerce limitación ni obligación alguna. (Art. N°2 Guía Básica de Reservas).
EL PRINCIPITO EN IMÁGENES
La historia se inicia con el vuelo en solitario de un Aviador y su nave.
 
El Aviador siente que el aeroplano no responde y cae en picada.
 
Un desperfecto en la máquina del aeroplano, retiene al Aviador
en pleno desierto del Sahara.
 
Encuentro del Principito y el Aviador.
 
El Principito le pide al Aviador que le dibuje un cordero.
 
Una mágica revista a los planetas y al Universo.
 
El Principito se despide de su Flor.
 
La Flor no soporta que el Principito la abandone.
 
El Principito llega al planeta del Rey, un ser apático y ególatra,
que se sustenta en el "poder" de su investidura.
 
Luego en el planeta del Vanidoso, el Principito encuentra a un ser narcisista
que busca enfermizamente la admiración del mundo.
 
El Hombre de Negocios, un ser "serio y ocupado" de contar
y recontar... las estrellas.
 
El Farolero, un hombre atrapado en la "consigna"... del deber.
Quizas, para el Principito, sea el más sensato ya que se hace cargo del resto
en desmedro de si mismo.
 
El Geógrafo, un ser limitado a inventariar los accidentes geográficos. Sus limitaciones lo llevan a carecer del conocimiento práctico de lo que inventaría.
Es quien aconseja al Principito a viajar a la Tierra.
 
El encuentro con las flores, seres que sobreviven en la superficialidad de las cosas, cuando El Principito les hace ver su verdadera naturaleza,
sufre el ataque de estas.
 
El Zorro, es quien enseña al Principito el valor de la domesticación, de los ritos, y sobre todo del sentido espiritual de las cosas... "lo esencial es invisible a los ojos", es decir lo importante no se ve, sólo se siente.
 
En la estación de trenes, el Principito conoce al Guarda Agujas, ocupado en contar pasajeros y al Vendedor de Píldoras, que "sirven para ahorrar tiempo".
 
Una vez que el Principito se ha ido del planeta Tierra, el Aviador resignado a su perdida, retoma el viaje en su aeroplano.
 
Biografía de Antoine de Saint-Exupéry
Antoine de Saint-Exupéry (Lyon, 1900 - en el mar Tirreno, 1944)
Novelista y aviador francés; sus experiencias como piloto fueron a menudo su fuente de inspiración. Tercero de los cinco hijos de una familia de la aristocracia su padre tenía el título de vizconde, vivió una infancia feliz en las propiedades familiares, aunque perdió a su progenitor a la edad de cuatro años. Estuvo muy ligado a su madre, cuya sensibilidad y cultura lo marcaron profundamente, y con la que mantuvo una voluminosa correspondencia durante toda su vida.

Su interés por la mecánica y la aviación se remonta a la infancia: recibió el bautismo del aire en 1912 y esta pasión no lo abandonó nunca. Después de seguir estudios clásicos en establecimientos católicos, preparó en París el concurso de entrada en la Escuela naval, pero no logró su objetivo y se inscribió en Bellas Artes. Pudo aprender el oficio de piloto durante su servicio militar en la aviación, pero la familia de su novia se opuso a que se incorporara al ejército del aire, por lo que se resignó a ejercer diversos oficios, al tiempo que frecuentaba los medios literarios.

El año 1926 marcó un giro decisivo en su vida, con la publicación de la novela breve El aviador, en Le Navire dargent de J. Prévost, y con un contrato como piloto de línea para una sociedad de aviación. A partir de entonces, a cada escala del piloto correspondió una etapa de su producción literaria, alimentada con la experiencia. Mientras se desempeñaba como jefe de estación aérea en el Sahara español, escribió su primera novela, Correo del Sur (1928).

La escala siguiente fue Buenos Aires, al ser nombrado director de la Aeroposta Argentina, filial de la Aéropostale, donde tuvo la misión de organizar la red de América Latina. Tal es el marco de su segunda novela, Vuelo nocturno. En 1931, la bancarrota de la Aéropostale puso término a la era de los pioneros, pero Saint-Exupéry no dejó de volar como piloto de prueba y efectuó varios intentos de récords, muchos de los cuales se saldaron con graves accidentes: en el desierto egipcio en 1935, y en Guatemala en 1938.

En los años treinta multiplicó sus actividades: cuadernos de invención, adaptaciones cinematográficas de Correo del Sur en 1937 y de Vuelo nocturno en 1939, numerosos viajes (a Moscú, a la España en guerra), reportajes y artículos para diversas revistas. Durante su convalescencia en Nueva York, después del accidente de Guatemala, reunió por consejo de A. Gide los textos en su mayor parte artículos ya publicados que se convirtieron en Tierra de hombres (1939).

Durante la Segunda Guerra Mundial luchó con la aviación francesa en misiones peligrosas, en especial sobre Arras, en mayo de 1940. Con la caída de Francia marchó a Nueva York, donde contó esta experiencia en Piloto de guerra (1942). En Estados Unidos se mantuvo al margen de los compromisos partidistas, lo que le atrajo la hostilidad de los gaullistas. Su meditación se elevaba por encima de la historia inmediata: sin desconocer las amenazas que la época hacía pesar sobre el "respeto del hombre", como lo relata en Carta a un rehén (1943), optó por la parábola con El principito (1943), una fábula infantil de contenido lirismo e ilustrada por él mismo, que le dio fama mundial.

A partir de 1943, pidió incorporarse a las fuerzas francesas en África del Norte y retomó las misiones desde Cerdeña y Córcega. En el transcurso de una de ellas, el 31 de julio de 1944, su avión desapareció en el Mediterráneo. Los cientos de páginas de La ciudadela, suma alegórica que permaneció inacabada, fueron publicadas póstumamente en 1948. La prosa de Saint-Éxupery impresiona por un rigor en el que la desnudez retórica asegura la eficacia del relato de acción. Cercano a A. Malraux por su conciencia de la aventura humana, a J. Giono por su lirismo cósmico, a G. Bernanos por su búsqueda del absoluto, Saint-Exupéry mostró siempre que el hombre no es más que lo que hace.
 
 
 
 
 
 
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