25-11-2017
 
 
 
 
EL GIGANTE EGOÍSTA
THE SELFISH GIANT
AUTOR OSCAR WILDE
DIRECCIÓN Y ADAPTACIÓN YASMÍN GENERAL
COREOGRAFÍAS JULIO SANZ
PRODUCCIÓN GENERAL ALBERTO HELLWIG
TEATRO MAGIC
MMXV
Duración: 60 Minutos App. / Clasificación: Kinder a 8° Básico (*)
 

El Gigante Egoísta. Clásico cuento infantil, escrito por el poeta irlandés Oscar Wilde (Dublín 1854 - París 1900).

El cuento nos relata una historia fantástica y sencilla a la vez, donde un gigante, dueño de un castillo y un hermoso jardín, se ausenta por siete años visitando al Ogro de Cornualles. Esta ausencia es aprovechada por los niños de la comarca, quienes todas las tardes ingresan al jardín a jugar y deleitarse con los pájaros, los árboles y la suave pradera. Hasta que cierto día el gigante volvió y al ver a los niños jugar en su jardín, entró en cólera y los echó, luego levantó un enorme muro alrededor del jardín y fijó un letrero que advertía "Quienes entren aquí, serán duramente castigados". Paso el tiempo y el frío invierno se quedó a vivir para siempre. El jardín triste, sin los niños hizo que los pájaros dejaran de trinar y los árboles dejaran de florecer. Pero todo cambió, cuando una alegre mañana, el gigante vio que los niños habían entrado al jardín por un pequeño escondrijo, y trepado a las ramas de los árboles y estos nuevamente habían florecido. El gigante se dio cuenta de lo egoísta que había sido, y al salir al jardín se encontró con un pequeño niño que en vano trataba de subirse a un árbol. Este pequeño ser, encarnado en el niño Jesús, transformará para siempre la vida del gigante y al término de su vida, lo recompensará por haber cambiado su actitud egoísta por la generosidad, y por premio lo llevará a ser un niño más en el jardín maravilloso del Paraíso.

 
(*) La CLASIFICACIÓN POR NIVEL EDUCATIVO, es sólo una sugerencia referencial y no ejerce limitación ni obligación alguna. (Art. N°2 Guía Básica de Reservas).
 
EL GIGANTE EGOÍSTA EN IMÁGENES
Todas las tardes, en un pequeño poblado de la tierra media, salían los niños de la escuela y se iban a jugar al jardín del Gigante. Era un hermoso jardín, como nunca antes se había visto, amplio, con arbustos llenos de flores, cubierto de verde y suave césped...
Hasta que un día, la tierra se estremeció con atronadores pasos que se dirigían al jardín.

Los niños sorprendidos y asustados vieron llegar al enorme gigante... dueño del jardín.

El gigante lleno de ira por ver a los intrusos jugar en su propiedad, los echó y luego levantó un enorme muro alrededor del jardín, fijando en la entrada un imponente letrero que decía "Quienes entren aquí, serán duramente castigados"... era un Gigante en extremo... egoísta.
Los desdichados niños, ya no tenían jardín donde jugar e intentaron jugar en el camino, pero estaba cubierto de polvo y duras piedras, y no les gusto. Después vagaron alrededor del alto muro, y de vez en cuando lo trepaban para ver el interior del jardín.
Con el tiempo vino la Primavera y por toda la comarca aparecieron capullos y pajaritos. Pero la Primavera molesta al ver el letrero que impedía y castigaba el paso al jardín, decidió retirarse del lugar...
...y llevarse con ella a todos los pájaros, semillas y flores del jardín. Pero también acordó volver sólo cuando los niños nuevamente fueran admitidos en aquel jardín.
Retirada la Primavera, al jardín llegó el invierno y con él la fría Reina Nieve.
Al ver el jardín desolado y el letrero que prohibía la entrada, la Reina Nieve saltó de alegría y llamó a su hija la Escarcha y juntas se apoderaron del lugar, e invitaron al jardín a los demás integrantes de la fría familia.
A la gélida cita y con el ánimo de quedarse para siempre a vivir en aquel paraje, arribaron uno a uno, el ruidoso Viento Norte, sobrino preferido de la Reina Nieve, y el hijo menor de esta, el estrepitoso y movedizo Granizo.
El Gigante con el pasar de los meses, no entendía porque tardaba tanto la Primavera en llegar...
... y lo único que veía era nieve y más nieve y todas las latas y ventanales cubiertos de escarcha.  Además del molesto Granizo y el verdugo Viento del Norte.
Imprevistamente aparecía el Señor Otoño, quien avisado por la Primavera, deseba personalmente comprobar la prohibición de entrar en el jardín del Gigante. Grande fue su sorpresa al percatarse que la familia invernal de la Reina Nieve pretendía quedarse para siempre, manteniendo cautivo el otrora hermoso jardín.
Lamentablemente el viejo Otoño, ya no tenía las fuerzas suficientes para enfrentar a esta irritante familia invernal y es vergonzosamente expulsado por ellos.
Una mañana el gigante escuchó el hermoso trino de un pájaro, luego se percató que algunos niños habían entrado a jugar al jardín y con ellos entraron los pájaros y con los pájaros aparecieron las flores y poco a poco verdecieron los árboles. Al fondo divisó a un pequeño niño que en vano trataba de subirse a un árbol.
El Gigante, contento de ver nuevamente florecer su jardín, se anima a ayudar al pequeño niño...
...es cuando se da cuenta de lo egoísta que había sido, y decide botar el muro y abrir de nuevo su jardín a todos los niños de la comarca.
Pasaron los días y todos quienes paseaban cerca del jardín, encontraban al Gigante jugando con los niños. El jardín se había convertido en el más hermoso de la comarca y la Primavera había vuelto a llenar de aromas y colores los prados y los árboles.
El jardín lucía hermoso y los niños estaban felices, pero el Gigante sentía la ausencia de aquel pequeño niño a quien ayudó a subir al árbol. Todos los días les preguntaba a los demás niños por él, pero nadie sabía de su paradero.
Los niños, como una manera de agradecer la generosidad del Gigante, se comprometieron a buscar al pequeño niño y traerlo a jugar al jardín...
...pero por más que buscaron y buscaron no dieron jamás con él.
El Gigante entristecido no dejó nunca de pensar en aquel pequeño y especial muchacho.
Pasaron los años, el Gigante envejeció mucho y se transformó en un anciano, las fuerzas lo habían abandonado...
...y ya no podía jugar con los niños así que sentado en el puente del jardín se quedaba admirando su bello jardín y viendo jugar a los niños.
Cierta mañana de invierno, mientras el Gigante juntaba leña, miro el jardín, ya no le disgustaba el invierno pues sabía que no es sino la primavera adormecida y un descanso para las flores.
De pronto vio algo que lo dejo maravillado y le hizo frotarse los ojos para mirar bien.

En el más apartado rincón del jardín, crecía un árbol enteramente cubierto de flores blancas y a sus pies estaba el pequeño niño amado del Gigante. Lleno de alegría corrió hacia donde estaba el pequeño.

Cuando estuvo cerca de él, el Gigante tomó las manos del pequeño y enrojeció de cólera y exclamo "¿Quién ha tenido el atrevimiento de hacerte daño?"... "¿Pero quién se atrevió a herirte?. Dímelo, que con mi bastón lo mataré!"

El niño lo retiene y le explica que "Estas heridas son las heridas del Amor". El Gigante confuso no entiende lo que quiere decir el niño. Pero el niño con bondad infinita lo tranquiliza... "Tú me invitastes a jugar en tu jardín... ahora tú vendrás a vivir para siempre en mi jardín... que es el Paraíso".
El Gigante reconoce a Jesús en aquel pequeño niño y lleno de emoción le agradece su invitación.
Finalmente el Gigante, feliz se despide de esta vida y junto al niño emprende la partida.
Biografía de Oscar Wilde

OSCAR FINGAL O'FLAHERTIE WILLS WILDE (Dublín 1854 - París 1900).

 
Novelista, poeta, crítico literario y autor teatral irlandés. Su nombre completo era Oscar Fingal O’Flahertie Wills Wilde. Nació el 16 de Octubre de 1854 en la ciudad de Dublín (Irlanda). Sus padres fueron Sir William Robert Wills Wilde, famoso oculista y otorrino de la época, y Janes Agnes Elgee, escritora y descendiente directa del independentista irlandés Maturin.

Fue educado en casa hasta los nueve años, demostrando mucha inteligencia y facilidad para el francés y alemán. A los diez años, ingresa a la escuela privada Portora Royal School, donde estudió durante siete años. En 1871, ingresó en el Trinity College, donde permanecería estudiando hasta 1874. J.P. Mahaffy, el tutor de Wilde durante su estadía en Trinity College, hizo que se interesara por la literatura griega y su rendimiento sobresaliente le permitió ganar la “Medalla de Oro Berkeley” (el mayor premio para los estudiantes de clásicos de este colegio) por su trabajo en griego sobre poetas griegos.

Gracias a una beca en 1874 ingresó en el Magdalen College, de Oxford, donde continuó sus estudios hasta 1878. El 19 de Abril de 1876 muere su padre. En su último año en la universidad ganó el premio Newdigaste por su extenso poema Ravvena. Un año más tarde se incorpora como maestro en este mismo lugar.

Fue discípulo de Walter Pater y muy influenciado por el pintor Whistler y simbolistas franceses. Es así que poco a poco se fue convirtiendo en uno de los máximos representantes del esteticismo, cuyos aspectos se manifestaron tanto en su obra como en su vida.
Su salto a la popularidad lo obtuvo con la publicación en 1881 de “Poemas”, obra que fue muy reconocida en Estados Unidos.
El 29 de mayo de 1884 se casa con Constance Lloyd, joven muy rica y tuvieron dos hijos: Cyril, que nació en junio de 1885 y Vyvyan, nacido en noviembre de 1886. Desde entonces se dedicó plenamente a la literatura pero pronto se distanciaría de su esposa y entraría en una difícil situación económica. En este contexto es que Oscar Wilde comienza a mantener relaciones con Robert Ross, su primer amante.

Posteriormente en el año 1891 conoce a Albert Douglas, con quien inicia una relación amorosa y llegado 1892 el padre de éste, el Marqués de Queensberry, lo acusa de homosexualidad. Declarado culpable, a partir de 1895 estuvo en la cárcel de Reeding donde sufrió por tres años. Después de todo el escándalo Constance cambió su apellido y el de sus hijos a Holland, aunque nunca se divorció de Wilde, quien también fue obligado a renunciar a la potestad de sus hijos.

Al salir de la cárcel completamente devastado, pasó el resto de su vida en París, bajo el falso nombre de Sebastián Memoth. Allí dirigió The Woman’s Word, revista de marcada tendencia feminista y dio a la imprenta un texto en abierta defensa del socialismo.

En Abril de 1900 Wilde realiza su último viaje a Italia, donde recibe la bendición de León XXIII (se convierte al catolicismo). Oscar Wilde murió el 30 de Noviembre de 1900 a los 46 años como consecuencia de una otitis que degeneraría en meningitis.
En la actualidad Oscar Wilde, es reconocido junto a Charles Dickens como los más importantes escritores de habla inglesa del siglo XIX. En su época se caracterizó por su extravagancia, su modo de vestir, su personalidad, sus actitudes sin ninguna preocupación de las posibles consecuencias. Él verdaderamente vivió lo que él mismo escribía y pensaba.


 
 
 
 
 
 
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